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¡Y tan frescas! |
Los alimentos de hoy día no nos saben como
los que recordamos de cuando éramos pequeños. Pensaba que era debido a la
nostalgia, a la pérdida de papilas gustativas o a que lo que preparaba mamá
siempre sabía mejor. Pero no, resulta que según estudios comparativos de
alimentos en 1986, en 1996 y ya en este siglo, los niveles de composición
nutricional de los mismos han disminuido. Y por supuesto esto incluye el sabor.
Así lo explica María Dolores Raigón,
catedrática y doctora en Agricultura Ecológica de la Universidad Politécnica de
Valencia, que lleva tiempo investigándolo. Además, afirma categóricamente que
los alimentos ecológicos tienen más vitaminas, minerales y sustancias
antioxidantes –la medicina del siglo XXI- que los alimentos de origen
convencional. Éstos últimos tienen además más agua, más sustancias tóxicas y
menos sabor.
Como el principal inconveniente de los
productos ecológicos es su alto precio, le pedí a esta experta que me
recomendara cuáles de los alimentos básicos sustituiría primero en el caso de
que sólo pudieran elegirse unos pocos. Esta fue su respuesta vía email:
“Con respecto a los alimentos a cambiar, son de tremendo interés las
frutas y verduras. En el caso de las frutas, una sin falta que sustituiría es
la fresa, ya que el nivel de fitosanitarios que emplea la agricultura convencional
es tremendo. En el caso de las verduras, las hortalizas de hoja y de raíz, como por ejemplo las lechugas,
las coles, las cebollas, patatas,
zanahorias, porque con los sistemas
convencionales se cargan de nitratos y el problema sobre la salud también es vinculante. Eliminaría alimentos
procesados como zumos y los sustituiría por fruta fresca ecológica ya que los
niveles de minerales y vitaminas llegan en una proporción más adecuada”. En su
opinión, la lista también incluiría la leche y los huevos, ya que los riesgos
que asume la ganadería convencional son muchos y nos llegan de forma directa. Y para finalizar el maíz,
ya que es la única manera de asegurarnos de que no sea transgénico, asegura
Raigón.
Así que esas fresas que parecen la viva
imagen de la vitamina C, son más que nada ricas en plaguicidas.
Los adelantos agrícolas y ganaderos persiguen
el aumento de la producción a costa de las cualidades nutricionales, el sabor o
el contenido de sustancias antioxidantes del alimento. Así que los consumidores
comemos desde hace ya tiempo productos con menor concentración de vitaminas,
minerales y antioxidantes, lo que disminuye nuestras defensas y facilita que
caigamos enfermos. O eso creemos, porque para compensar compramos e ingerimos
nuevos alimentos diseñados para suplir las carencias que nos han provocado los
alimentos que tomamos. ¡Y nos quedamos tan frescos! Eso si, estamos muy
agradecidos a las autoridades que han destruido millones de hamburguesas de
vaca con insignificantes trazas de carne de caballo, que eso si que es un
fraude intolerable.
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